martes, 18 de noviembre de 2008

Adolescencia & Cannabis

Hoy en día el consumo de cannabis se ha convertido en un fenómeno de masas: el 40% de los menores de 25 años han consumido o consumen habitualmente hachís.

Desafortunadamente, las campañas contra el consumo de este tipo de sustancias no están siendo igual de eficaces como las del tabaco o las del alcohol. Los jóvenes de hoy en día no ven el riesgo que corren fumando porros. Todos, incluso sus más firmes partidarios, reconocen que encierra un punto de negatividad. Aún así, siguen fumando. ¿Los adolescentes lían el cannabis, o es el cannabis quién lía a los adolescentes?

Muchos de estos adolescentes opinan que el fumarse un peta les “abre la mente”, que tienen más facilidades para pensar, etc. ¿Realmente es así?. La mayoría de los fumadores compulsivos de porros no lo hacen porque quieran comprender la esencia del átomo o experimentar una sensación de armonía con el Cosmos, sino, simplemente porque les “da marcha”, se sienten a gusto, se relajan o simplemente se quedan empanadillos.

Por si fuera poco, el porro ha seguido una línea de evolución muy particular. Se le mire con las condescendencia que se le mire, resulta innegable que siempre ha sido la droga más accesible en nuestro país. Por lo tanto, más facilidades de conseguirla para nuestros adolescentes.

¿Qué será de los adolescentes consumidores de cannabis actualmente, dentro de unos años?. ¿Cómo estarán sus cerebros?, ¿Y sus personalidades?. Están autodestruyendo su propio cerebro, su propio carácter. Se están autodestruyendo a ellos mismos. Pero, ¿cómo parar todo esto?. Porque, en el fondo de la cuestión, de lo que se trata es de encontrar unos anclajes para nuestra personalidad que nos permitan reconocer qué es lo que somos, cómo somos, lo que queremos y lo que buscamos. Sólo cuando alguien llega a conocerse lo suficientemente a sí mismo, puede “experimentar” sin correr riesgos, porque ha alcanzado una solidez interior que no va a conmover un miserable porro.

Servidora, después de haber pasado por una etapa de consumo de cannabis de la que, sinceramente no se arrepiente, ha llegado a la conclusión de que el mejor estimulante y la mejor medicina cuando la salud acompaña, tiene un nombre: sexo. Seamos sanos.

1 comentario:

Iván Albarracín González dijo...

Eso que dices de los porros no es verdad, no se pierde la memoria Julia ...o era Patricia jejejeje