martes, 18 de noviembre de 2008

Infiriendo se entiende la gente. Concepto de Ironía

Si quieres escuchar y bailar salsa, beber caipirinhas y sudar más que en una sauna, sólo tienes que ir al Mojito de Barcelona. Fui hace no mucho con una amiga, quien tuvo la brillante idea de ponerse un jersey de lana. De vuelta a casa, en el taxi, no hacía más que quejarse de que tenía calor. Le dije que el próximo día se llevara la bufanda. Las dos nos reímos. Ironizaba. ¿Cómo pudo ser que ella me entendiera cuando lo que dije y lo que quería decir no coincidía?.
La ironía es una discrepancia o incongruencia entre lo que se dice y lo que se entiende, o entre lo que se espera y lo que realmente ocurre. Y el éxito comunicativo consistirá en la captación por parte del oyente del sentido que va asociado a la expresión emitida por el hablante. El destinatario del mensaje irónico procederá, mediante procesos inferenciales, al descubrimiento del verdadero significado. Pero, ¿de qué depende este descubrimiento?. Para caracterizar adecuadamente el significado hay que tomar en consideración los factores que configuran la situación en que las frases son emitidas. La situación, la intención comunicativa, el contexto verbal y el conocimiento del mundo, son factores fundamentales como elementos extralingüísticos que determinan el uso del lenguaje; factores a los que no puede hacer referencia un estudio puramente gramatical y que tomará en consideración la pragmática.

Nadie escapa a la ironía. Está por todas partes. Anuncios, series de televisión... Todos hemos visto algún capítulo de Los Simpson. Aunque en mi opinión, Padre de Familia es la serie más irónica que he visto nunca. ¿Y los chistes?. Una buena suma de ironía más humor. Humor inteligente. Inteligente porque no todos captan la ironía. Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana, y yo no estoy segura de que el universo sea infinito.

Así que, finalizando, cuando le dije a mi amiga que el próximo día se llevara la bufanda, hice un acto de fe y esperé que ella entendiera mi ironía. Y hablando de fe... ¡soy atea gracias a Dios!

La mujer y el sexo

En “Diario de una ninfómana”, del director Christian Molina, dice la abuela de Valerie: "Ninfómana es una palabra inventada por los hombres para etiquetar a las mujeres". Y tiene toda la razón. ¿Acaso existe la palabra ninfómano?. Sin embargo a todo el mundo ( o casi todo ) le parece bien que a un hombre le guste follar ( o tener sexo ), y a la vista del resto, es un campeón. Por otra parte, si a una mujer le gustar disfrutar de su cuerpo ya es una ninfómana o una puta.

Estamos en la historia de siempre. Y esto, a las mujeres nos acarrea serios problemas, sobretodo si el sexo es uno de los temas de conversación favorito. Conoces a un tío, maravilloso, buen conversador, inteligente, amable, con sentido del humor... si lo quieres mantener, ¡ni se te ocurra decirle nada de tu vida sexual anterior!, porque entonces sólo te querrá como amiga ( o follamiga ). Y ya ni te hablo si tienes sexo con él en la primera cita...

¡Y luego dicen de las mujeres! ¿Se puede saber qué hay que hacer para llegar al corazón de un hombre? Porque yo sé que por algún lado tenéis ese órgano que hace “tu-tunn”. Además del bisturí, ¿existe otro método no invasivo para llegar hasta él?. La cosa está complicada. Llega un momento en el que una pierde la esperanza y se ve de flor en flor toda la vida.
Que si conozco a un hombre con las características que he mencionado anteriormente, y existe un cierto feeling y atracción sexual... ¡coñe!, ¿por qué no voy a poder ser una femme fatale y lucirme en el arte de la amatoria?. ¿Por qué he de tener el pensamiento de: “éste ya sólo me querrá para lo que me querrá”?. Por qué... por qué... ¿por qué no encuentro un hombre abierto de mente que quiera compartir su vida conmigo, sin darle mayor importancia a mi vida sexual anterior?. Que me quiera tal y como soy.

Empezaré a ir mirando conventos.

Adolescencia & Cannabis

Hoy en día el consumo de cannabis se ha convertido en un fenómeno de masas: el 40% de los menores de 25 años han consumido o consumen habitualmente hachís.

Desafortunadamente, las campañas contra el consumo de este tipo de sustancias no están siendo igual de eficaces como las del tabaco o las del alcohol. Los jóvenes de hoy en día no ven el riesgo que corren fumando porros. Todos, incluso sus más firmes partidarios, reconocen que encierra un punto de negatividad. Aún así, siguen fumando. ¿Los adolescentes lían el cannabis, o es el cannabis quién lía a los adolescentes?

Muchos de estos adolescentes opinan que el fumarse un peta les “abre la mente”, que tienen más facilidades para pensar, etc. ¿Realmente es así?. La mayoría de los fumadores compulsivos de porros no lo hacen porque quieran comprender la esencia del átomo o experimentar una sensación de armonía con el Cosmos, sino, simplemente porque les “da marcha”, se sienten a gusto, se relajan o simplemente se quedan empanadillos.

Por si fuera poco, el porro ha seguido una línea de evolución muy particular. Se le mire con las condescendencia que se le mire, resulta innegable que siempre ha sido la droga más accesible en nuestro país. Por lo tanto, más facilidades de conseguirla para nuestros adolescentes.

¿Qué será de los adolescentes consumidores de cannabis actualmente, dentro de unos años?. ¿Cómo estarán sus cerebros?, ¿Y sus personalidades?. Están autodestruyendo su propio cerebro, su propio carácter. Se están autodestruyendo a ellos mismos. Pero, ¿cómo parar todo esto?. Porque, en el fondo de la cuestión, de lo que se trata es de encontrar unos anclajes para nuestra personalidad que nos permitan reconocer qué es lo que somos, cómo somos, lo que queremos y lo que buscamos. Sólo cuando alguien llega a conocerse lo suficientemente a sí mismo, puede “experimentar” sin correr riesgos, porque ha alcanzado una solidez interior que no va a conmover un miserable porro.

Servidora, después de haber pasado por una etapa de consumo de cannabis de la que, sinceramente no se arrepiente, ha llegado a la conclusión de que el mejor estimulante y la mejor medicina cuando la salud acompaña, tiene un nombre: sexo. Seamos sanos.